Reparar Joya de la Corona

Martes, 9 Septiembre   

El Hubble, la joya de la corona de la Nasa, a lo largo de 12 años le ha permitido al hombre mirar donde nunca había podido: a las cercanías del origen del Universo, observando formación de galaxias y misteriosos agujeros negros.

Un logro alcanzado pese a que los primeros tres años trabajó tuerto y a que ha necesitado tres misiones de apoyo.

Mas nada ha sido tan complicado como lo que deberán adelantar los astronautas del Columbia. El mundo científico contendrá el aliento, por largas horas, la próxima semana, porque los caminantes del espacio apagarán por primera vez todos los aparatos del Hubble. El riesgo de que nunca vuelva a prender, con sistemas internos sometidos durante más de 10 años a las condiciones más extremas, está latente.

En ese caso, en vez de servir para mirar nuestros orígenes, serán 12.000 kilos de chatarra que girarán a 570 kilómetros sobre la cabeza de la humanidad.

Bryan Austin, director de vuelo de la misión, comparó lo delicado de ese momento con una operación a corazón abierto.

La otra misión No sólo la Nasa se juega su prestigio y su futuro espacial. Entre la noche de hoy y la madrugada de este viernes desde la base Kuru en la Guayana Francesa saldrá un cohete Ariane-5, de la Agencia Espacial Europea (AEE), con el gigante satélite Envisat, un coloso de ocho toneladas que ha recibido muchas críticas los retrasos y su gigantismo.

La AEE apuesta que los nubarron


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