Experiencia del Joyero

Viernes, 5 Septiembre   

A través de la cristalera que da a la calle se observa cómo con detenimiento y paciencia Sánchez va creando piezas exclusivas. Con tan sólo diez años arreglaba relojes y poco a poco comenzó a abrirse un hueco en este mercado.

Hoy ha reforzado en su joyería el taller de artesanía donde no sólo se encarga de arreglar joyas y reformarlas, sino que diseña sus propias piezas. Pendientes, anillos, pulserlas, relojes… Un broche llama la atención por su elegancia. Simula la forma de una mariposa. El oro de su cuerpo resalta por las incrustaciones de brillantes.

Desde que Sánchez empezó en la profesión pocas cosas han cambiado. Los artesanos siguen trabajando prácticamente igual. Lo que sí ha variado son los gustos. Los joyeros han tenido que adaptarse a los nuevos tiempos y modas. Pocos artesanos pensarían en hacer adornos para el ombligo o la lengua hace 40 años.


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