lunes, 06 febrero 2012

Las Perlas

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Cuando un objeto extraño, se introduce en el interior de una madreperla, habitualmente entre el manto y la concha, si no puede librarse de él, opta por recubrirlo con capas superpuestas, de una sustancia que aquella segrega llamada nácar provocando a menudo una invaginación, epitelial o saco perlífero dentro del cual tiene lugar el proceso, en todo similar a la formación del nácar de la concha. A veces crecen en forma vesicular sobre la propia concha, dando lugar a otra variedad de perlas denominada Mabe. Esta acción de recubrimiento, es continua mientras el cuerpo extraño permanezca en su interior, incrementando con el tiempo su tamaño y generando así una perla.


joyerosProducción de Perlas
El concepto de gema, como un cuerpo cristalino de origen mineral, exige ser reformulado al hablar de perlas, ya que a diferencia de aquellas, que se extraen de la tierra, estas son creadas por ostras vivas en las profundidades marinas. Las gemas, minerales han de ser pulidas o talladas para que muestren su belleza, en tanto que las perlas se forman ya con el lustre y brillo sin que hayan de ser manipuladas por el hombre. La escasez cada vez más, acusada de las perlas silvestres indujo a la producción de perlas, cultivadas en las que, a diferencia de aquellas, es la mano del hombre quien facilita la acción, de la naturaleza introduciendo el cuerpo extraño que servirá de núcleo a la futura perla dentro de la ostra.
 

Al cabo de dos semanas, en el mejor de los casos, el tejido vivo injertado habrá formado un saco perlífero en torno al núcleo; en su interior la perla podrá comenzar a crecer. Las ostras serán devueltas, a los mares suspendidos en balsas, en lugares previamente seleccionados, donde la alimentación, temperatura y demás condiciones ambientales resulten idóneas, serán sometidas a control sanitario y limpiezas periódicas y al cabo de un tiempo (entre dos y tres años), si todo ha ido bien, se extraerá una hermosa perla.

 

 
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