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Egipto
Los egipcios ya conocían el tratamiento, de los metales ornamentales utilizado en la actualidad. Crearon joyas engastadas, grabadas, soldadas, repujadas e incrustadas. Generalmente, trabajaban con oro y plata, incrustando piedras semipreciosas como la cornalina, el jaspe, la amatista, la turquesa y el lapislázuli adornados con esmalte y cristal. Produjeron, joyas de gran belleza, especialmente diademas, collares de cuentas, pectorales, brazaletes de aros articulados o de cuentas, y anillos.
En las tumbas Sumerias, Babilónicas y Asirías de los siglos III y II a.C. se han, descubierto gran cantidad de piezas de oro, plata y piedras preciosas en forma de diademas, collares, pendientes y amuletos zoomorfos. Utilizaban, técnicas como la granulación (superficies decoradas con pequeños gránulos de oro), la filigrana, la incrustación de gemas, etc.
Grecia y Roma
Los artesanos de Troya y Creta utilizaron técnicas de estampado, esmaltado, granulación de oro y filigranas. Casi no incrustaban piedras. Usaban motivos de espirales y naturalistas. Hacían pequeños discos de oro perforados para sujetarlos a los trajes y diademas. Las joyas estaban, inspiradas en las egipcias y Asirías llevadas por los mercaderes fenicios. Después, se utilizaron colgantes con forma de ánforas, cupidos, palomas, etc., pero la innovación más importante, fue colocar grandes piedras de color, especialmente granates.
Bizancio
La nobleza bizantina portaba abundantes joyas, como puede observarse en el mosaico del siglo VI de la emperatriz Teodora. El traje dorado está adornado con piedras preciosas y la emperatriz luce perlas, rubíes y esmeraldas montados en oro en el cuello y los hombros y en hileras que caen de las sienes hasta el pecho.
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