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El platino, metal noble y precioso, por excelencia en nuestro tiempo, no fue siempre considerado de igual forma. Desde entonces, el platino siempre ha estado presente en joyería, aunque cada día más disputado con otras ramas de la Industria (eléctrica, química, médica, fotográfica, etc., donde encuentra grandes y notables aplicaciones), con excepción del periodo correspondiente a la Segunda Guerra Mundial, en que desapareció requisado por la industria militar. Es a mediados del siglo XVIII, cuando arranca la era moderna de este preciado metal, cuyas primeras partidas llegaban de contrabando vía Jamaica, apareciendo las exquisitas creaciones de los joyeros europeos.
Así es, en efecto, si bien los orígenes del platino con fines decorativos se remontan a las civilizaciones precolombinas, cuando los conquistadores españoles buscaban afanosamente oro en tierras del Nuevo mundo, un metal desconocido para ellos, parecido a la plata pero mucho más pesado, más difícil de manejar y "de menos valor", que aquella entorpecía la obtención del metal amarillo y lo llamaron despectivamente "platina", es decir, "plata menor". Tal era, el desprecio de aquellos españoles por este metal que estaban dispuestos a abandonar la explotación de las minas de oro si se encontraban demasiado "infestadas" por la "platina".
El platino, es un metal notablemente más pesado que el oro o la plata. Su peso específico (31,45 gr/cm3), es tres veces superior al de aquella (10,5 gr/cm3) y vez y media el del oro (19,3 gr/cm3).
Las extraordinarias características, físicas del platino hacen de él, una vez más, un material único;: Su punto de fusión es de 1.770 ºC, frente a 1.063 del oro, o 961 de la plata, siendo este uno de los principales inconvenientes, para su utilización masiva en joyería, al exigir un alto nivel tecnológico en todas sus fases de manipulación. Sin embargo, es precisamente esta propiedad, junto con su dureza, resistencia a la oxidación, su ductilidad y estructura, lo que le hace particularmente apreciado en joyería, lo que compensa con creces su laborioso tratamiento.
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