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El oro se encuentra, repartido por la mayoría de la corteza terrestre, aunque en proporción muy escasa, y en el agua de mar en proporción variable de cinco a dos cientos cincuenta partes por cien millones, lo que da más de nueva millones de TM, pero su extracción sería más costoso que su valor de mercado. El oro, cristaliza en la clase hexaquisoctaédrica del sistema cúbico, formando octaedros, rombo dodecaedros y más raramente cubos. La roca, de mayor tamaño jamás encontrada, la Welcome Stranger, tuvo lugar de forma casual en el año 1869, en Victoria (Australia), al colisionar un vagón contra la superficie del suelo y ponerla al descubierto. Se presenta el oro nativo, en dos clases de yacimientos:
1. Primarios en los que el metal está en la misma, roca en la que se formó, casi siempre de tipo filoniano y origen hidrotermal, en forma de pequeños granos acompañados de cuarzo, pirrotina, baritina, carbonatos, etc.
2. Secundarios, originados por meteorización del metal en los primeros con transporte y sedimentación, posterior del oro en forma de pajitas o pepitas creando depósitos muy típicos llamados placeres.
También, se encuentra oro en aleación con otros elementos como la plata (electro, u oro argentífero), el paladio constituyendo la porpezita, con el rodio en la rodita, así como en amalgama con mercurio de hasta un 40 % de riqueza, o combinado con teluro y asociado a la plata a en la calverita y silvanita, también en mínimas proporciones en piritas de hierro o galena.
La forma, de extracción del oro depende del tipo de yacimiento. En los placeres o depósitos aluviales el método más extendido es el lavado en batea fuente circular con una cavidad en el fondo, en la corriente suave de agua que arrastra la arena depositándose en la batea el oro, más pesado. Cuando el yacimiento, es de tipo filoniano se arranca, tritura y lava el material por procedimientos mecanizados mucho más sofisticados y eficientes.
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